viernes, 1 de abril de 2011

Capítulo 9

Lupe busca su tijera, abre cajones, revuelve en su valija, mira abajo de su cama, donde encuentra a Hilda, su compañera de cuarto con la tijera en la mano.
- Hilda, ¿qué hacés ahí abajo?
- Nada
- Ah bueno, ¿me das la tijera?
- Sí, tomá
- Gracias.
Lupe le corta el cuello a una remera y sale hacia la cocina.
Busca en la despensa sus fideos, le queda cantidad para menos de un plato.
- ¿Te está faltando comida?- le pregunta Dora desde atrás.
- Un poco de fideos, pero no pasa nada.
- A mi me desapareció un salame. Yo así acá no vuelvo.
- Tengo entendido que siempre decís lo mismo
- Pero ésta vez es en serio. El año que viene no vuelvo- dice Dora mientras condimenta su ensalada- Robar un salame, habrase visto.
Lupe busca en el freezer un tupper con berenjenas grilladas. Se acerca Leo con una bolsa de verduras
- ¿Dónde consiguen las frutas y verduras?- pregunta Lupe
- Hay un pueblito acá a 5 kilómetros, voy con la moto- responde Leo
- Ah, viniste en moto
- Mi hijo quiere que le compre una moto- dice Dora- pero si se quiere matar que se mate por su cuenta, que ahorre y se mate solo
Leo corta con destreza una cebolla
- Apa, ¿sos cocinero?- le pregunta Lupe
- No, hago el delivery de una rotisería. Cuando hay poco laburo algo aprendés. Me gustaría estudiar cocina pero no me da el tiempo ni el sueldo por ahora.
- Bueno, pero sabés qué es lo que te gustaría hacer
- ¿Vos no?
- No sé, nunca me lo planteé demasiado
- Casate con un tipo rico- dice Dora y se aleja con una bazooka imaginaria, sin que la vean. Cuando está a una distancia prudente ataca a Leo y Lupe.

Comunicación telefónica nº1:
- ¡Hola!
- Juli, ¿cómo andás?
- Yo bien. Desmeditando. Quedo como una ameba, necesitaba contacto aunque sea verbal con alguien. ¿Y vos? Contame qué pasa en ese lugar extraño
- Nada extraño. Ningún agujero en ninguna pared... Bueno, a mi compañera de cuarto, una señora de setenta y pico a veces la encuentro escondida abajo de la cama pero es inofensiva.
- Están todos locos, digamos
- No, no, para nada... Está bueno, es un lugar serio, hay clases teóritcas y todo.
- Mirá vos. ¿Lo hacen todos los años?
- Sí
- Bueno, capaz el año que viene vaya, si Fredo se queda a cuidar las plantas... Ah, che, antes de que me olvide... Me llamó tu vieja
- ¿Sí? Yo no estuve contestándole las llamadas
- ¿Porqué?
- No tengo ganas de que moleste. Por tres semanas quiero olvidarme de lo que pasa allá
- Ok, es medio utópico. Bueno, cuestión que me llamó y me preguntó dónde estabas
- ¿Y?
- Le dije la verdad, que no sabía muy bien
- Bien. Ju, me tengo que ir, empieza una clase
- Y me dejás acá toda amebizada
- Prendé la tele
- ¿Para amebizarme más?
- Bueno, salí a caminar. Beso.

Fin conversación telefónica nº1

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