miércoles, 6 de abril de 2011

Capítulo 10

"Bienvenidos a la primer clase de "Control Mental y Corporal". Mi nombre es Camilo, para los que no se acuerdan. En estas clases vamos a tratar de ejercitar la concentración, el conocimiento y control de nuestro cuerpo y mente. Al principio no van a entender muy bien para qué lo hacemos, pero cuando estén en medio de un juego y quieran pasar desapercibidos se van a dar cuenta que pueden serles útiles las técnicas que voy a enseñarles. Para ésta primera clase vamos a probar un ejercicio simple de concentración. Así sentados como están, quiero que cierren los ojos. Ahora traten de recorrer éste cuarto pero en su mente, no abran los ojos. Quiero que recuerden de qué tamaño es el cuarto, de qué color son las paredes, dónde está ubicado cada mueble, a quién tienen al lado, qué tiene puesta esa persona, qué es lo que se ve por la ventana. Traten de recordar con el mayor detalle posible... Cómo son las facciones de la gente a su alrededor, la forma de las cosas... Ahora traten de recordar el tacto... De las paredes, los muebles, el aire, de sus compañeros. "
"Por último, quiero que dibujen en su mente un lugar donde hayan tenido un recuerdo, feliz, triste, lo que se les venga a la cabeza más nítidamente. Traten de identificar el espacio, sus dimensiones, los objetos que hay dentro de él. Huelan los olores, del lugar, de la o las personas que están allí si es que las hay, sientan las texturas con sus manos, qué es lo que tocan, cómo se siente. Recorran el espacio, tomense su tiempo."
Camilo nació en un pueblo de Tucumán. Sus padres se dedicaban al campo y de eso vivían. Eso fue con lo que Camilo creció, lo que aprendió, lo que amó sin cuestionar. De niño amaba la tierra y creó una fuerte relación con los animales. Eran su compañía, y él llegó a sentirse uno de ellos. No cacareaba, no, pero sentía que podía entenderlos y ellos podían entenderlo a él, de una manera implícita y silenciosa. Así empezó a meditar, sin darse cuenta, instintivamente. Podía quedarse horas mirando los cambios en el cielo con sus perros, abstraerse de forma calma y desinteresada, sentirse un caballo más cuando galopaba en el lomo de alguno.
A los 20 años decidió mudarse a Buenos Aires para estudiar Veterinaria.
Autodidacta, sin saber que lo que hacía tenía nombre y era practicado por mucha gente en todo el mundo, se sentaba en el piso de su mínimo departamento y se abstraía de la ciudad, callaba los ruidos de los autos, se transportaba a un lugar más hermoso, su pueblo natal.
Fue cuando conoció a un grupo de personas que se enteró que su práctica no era anormal, y también que había muchas formas de curar. Terminó la carrera de Veterinaria y se dedicó a estudiar las terapias alternativas, orientales.
Actualmente tiene un consultorio veterinario en las afueras de Buenos Aires donde combina medicina occidental y oriental, trata principalmente ganado, aunque las mascotas también son bienvenidas, y de vez en cuando algún que otro animal de zoológico.

Lupe camina hacia su cuarto, cuando oye una música extraña proveniente de otra puerta. Se acerca, asoma la cabeza. Es Camilo, sentado en el piso frente a una mesa ratona haciendo música con copas de cristal llenas en diferente medida de agua. Pasa sus dedos por los bordes de las copas,
de vez en cuando se los moja con el agua para darle fluidez al movimiento y volumen al sonido, y prosigue.
Lupe se queda admirándolo en silencio, sonriendo. Cuando la canción termina aplaude.
-Pasá, pasá- le dice él, y ella entra, se sienta frente a él.
-Wow- le dice ella.
-Gracias- contesta él.
- ¿Hace mucho tocás?
- No, ví que Jorge tenía éstas copas y se las pedí prestadas para probar. Una vez vi a un hombre que tocaba como los Dioses.
- Doble wow. Camilo, ya que justo estoy acá, te quería comentar una cosa... Todo eso que hicimos en tu clase sonó muy lindo pero yo no me pude imaginar una mierda... No me acordaba cómo era el cuarto que había visto diez segundos antes, no sabía a quién tenía al lado, y olvidate de que encuentre algún momento de mi vida que pueda recordar con tanto detalle como pediste...
- Y bueno, no es fácil, pero es un ejercicio interesante para hacer, para la memoria, la concentración y la imaginación. La imaginación entra en esos momentos en que no podemos recordar con nitidez... La memoria no es como una filmación casera o una foto, la memoria es fragmentada, es más como un sueño.
- Eso de la imaginación es casi imposible para mí
- No creo... Mirá, si yo te digo que éste sonido- toca una copa- es naranja, éste - toca otra copa- es azul, éste verde, éste violeta, éste amarillo, éste celeste y éste rojo... Ahora cerrá los ojos e intentá ver los colores cuando suena la nota correspondiente.
Camilo toca un rato, compenetrado, mientras Lupe cierra los ojos.
- No, imposible... Ni siquiera me acordaba qué color era qué nota... Perdón, te cagué la enseñanza...
- Algo habrás aprendido
- Sí, capaz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario