Anduvieron en la combi aproximadamente dos horas. Lupe hizo sus famosas imitaciones de felinos de todo tipo y en toda situación (el de la Metro Goldwyn Mayer resultó tener la mayor aceptación en el público), Dora secretamente le tiró una granada cuando ella estaba mirando por la ventana (sin percatarse de que esa granada también explotó sobre ella), Carmen habló sobre los niños que mueren de hambre y Nieves habló, habló y habló con su energía interminable y repartió bananas por doquier. El conductor reía.
Finalmente llegan a la gran quinta donde se lleva a cabo el Seminario.
Los recibe un perro (¿qué es una quinta sin perro?), una mezcla de ovejero y callejero, unos patos graznan por ahí.
Carmen y Nieves juegan alegremente con el perro, Dora saca sus valijas del baúl y Lupe suspira, inspira, huele. Nunca vio tanto verde junto en su vida salvo en el fondo de pantalla de su celular.
Se acerca un hombre: Es Jorge. Edad: 56 años. Estado civil: Casado, dos hijos. Razón social: Escondida s.r.l. Él es fundador, director, organizador y profesor del Seminario. "Seremos pocos pero suficientes. Los únicos serán los primeros" dice.
Nieves lo abraza afectuosamente. "Qué alegría verte" le dice.
Se presenta a los nuevos: Lupe y Miguel, y dice "Vamos que los otros están adentro".
Jorge tiene plata. Mucha. No hace mucho. Ganó el quini, o se encontró diez millones de pesos en una almohada, o recibió una gran herencia de un familiar lejano.
Era (es) verdulero, fruta y verdura siempre fresca, de su propia cosecha, una verdulería chica, de barrio, excelente calidad y servicio, atendida por sus dueños.
Hasta que le llegó ese dinero y ahora atiende los francos y vacaciones de sus empleados.
Se compró un terreno (éste), hizo construir una casa (ésta) y se instaló acá con su mujer: Nélida. Lleva "vida de campo" como acostumbran a decir los que llevan vida de ciudad: alimenta animales, corta el pasto, amasa, cocina, planta, cosecha, mantiene, deguella gallinas.
- ¿Y cómo les llegó la información del Seminario?
- Vi un aviso abajo del andén de la estación- dice Lupe
- Atrás del inodoro en un baño público- dice Miguel.
- El del inodoro fue uno de mis favoritos. Me alegra que lo hayan encontrado. Vengan, pasen. La cena de hoy es a cuenta nuestra, hay asadito. Si tienen que poner algo en la heladera o el freezer pasen por acá y dejan sus cosas con nombre y apellido para evitar confusiones. Creo que arriba de la mesada hay cinta y marcador, o por ahí anda. El que busca encuentra.
Lupe, Carmen y Dora entran a la cocina. Los demás siguen a Jorge.
Carmen y Dora ya tienen etiquetada su comida. La dejan en la heladera y/o freezer y salen. Cuando Lupe termina de etiquetar y guardar sus tuppers sale en la dirección en la que desaparecieron las dos mujeres. No encuentra a nadie en el comedor. Sigue inspeccionando la planta baja de la casa. Seguro está pensando que están todos escondidos y la quieren asustar. "Ojalá no estén desnudos" capaz está pensando. De una puerta (aparentemente el baño) sale un hombre de entre 40 y 50 años bien llevados, de traje y corbata.
- Diego. ¿Vos sos...?
- Guadalupe. Hola. No sé dónde están los demás, un poco me perdí.
- No te hagas drama, estas casas están diseñadas para que te pierdas, hay pocas probabilidades de que encuentres el ambiente que estás buscando en un primer intento. Vení, estamos afuera, por acá.
Afuera hay a primera vista doce personas. Se sientan.
- ¿Es tu primera vez acá?- le pregunta Diego a Lupe
- Sí, ¿la tuya?
- Segunda. Éste año voy a dar clases también.
- ¿Ah, sí? ¿De qué?
- Leyes y estrategias de Escondida. Muy interesante, lo estuve armando este último tiempo y me decidí a dar la clase. Me lo estoy tomando en serio, creo que la idea de hacer la Escondida un deporte Olímpico no está muy lejos, y yo soy un eslabón clave para lograrlo.
- ¿Porqué?
- Porque tengo iniciativa, soy abogado, deportista nato, estoy en el medio. Voy a hacer de ésto un evento mundial. ¿Ensalada?
- Bueno, dale.
- y vos ¿qué hacés acá?
- En realidad no sé muy bien.
- Claro. Todos empezamos así. Pero se hizo un grupo bastante unido, eh. ¡Camilo, pasame el chimichurri! La vas a pasar bien, vas a ver.
Diego no necesita presentación, él ya dijo todo lo que había por decir por el momento.
Hacia el final de la sobremesa dice Jorge: "Bueno, ya casi todos sabrán de que se trata ésto. La distribución de los dormitorios, los turnos de lavado de vajilla, y el itinerario semanal ya están pegados en el corcho recién estrenado que ven ahí. Ahora si me disculpan me voy al sobre que mi mujer se impacienta."
Se van levantando todos a mirar el corcho: A Lupe no le toca lavar hoy, su compañera de cuarto es Hilda y mañana a las 10am tienen "Adaptación- charla de grupo", a las 12pm tienen "Teórico" y a las 4pm "Práctico".
Se lava los dientes en el vestuario de mujeres y va con su valija (casi vacía luego de sacar toda la comida) a su habitación. No hay nadie. Se cambia, se mete en la cama y en cuestión de minutos está dormida. Del placard sale Hilda, una señora entrada en edad, no se reconoce con exactitud su edad en la oscuridad.
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